






Agradezco a SMagnetroN por este excelente material inédito.
Publicado originalmente en http://universoretro2.blogspot.com/























Una poderosa figura se encontraba en los límites de la selva, que hasta ese día había sido su hogar. He-man el guerrero más grande de la tribu se despedía, hubiera preferido quedarse, pero tenía una noble misión por cumplir.
El mundo exterior tenía grandes secretos para la tribu de He-man. Aunque algunos de ellos habían escuchado cuentos sobre el misterioso Castillo Grayskull, He-man fue el primero en escalar las rocosas pendientes y cruzar los agrietados valles, su hogar natal se encontraba lejos cuando escucho un grito de ayuda.
En un rápido movimiento He-man saltó desde las pendientes hasta quedar en frente a su peludo enemigo. Sus poderosos dedos se incrustaban profundamente en la piel del monstruo, sin embargo He-man no luchaba sólo.
Derrotado el animal huyó, mientras la hechicera recuperaba el aliento. “¡Tu fuerza…tu valor!” dijo ella “Te señalan como el legendario héroe que heredara los tesoros que he custodiado todos estos años, fueron forjados hace siglos, antes de la Gran Guerra, por los científicos de Eternia”
Tripulando un extraño vehículo mezcla de Ariete de batalla, catapulta y un sistema de distorsión espacial, He-man nuevamente se encontraba en su misión. En un pequeño valle a unas cuantas millas del Castillo, una idea llegó a He-man, podía utilizarlo como hogar y cuartel general.
Pero mientras He-man construida su morada, unos ojos malvados posaban su mirada sobre Teela, la diosa-guerrera mientras observaba su Unicornio.
Pero no fue sencillo capturar a la diosa-guerrera, ella combatió como un demonio, su cuerpo estaba poseído por muchos ancestros campeones. Sólo la hoja de energía de Skeletor, después de congelar al valiente corcel, al fin la impactó dejándola inconsciente.
Al caer la noche, Skeletor y el Hombre bestia, llevaron a su cautiva durmiente hasta el Castillo Grayskull, Una fortaleza tan antigua que nadie conocía su origen. Una voz cavernosa –la del espíritu omnipresente- les advirtió “¡Atrás! Los secretos y tesoros de Grayskull no pueden ser poseídos por nadie, largo…”
Al entrar en el adusto castillo, Skeletor y sus cómplices ignoran que un guerrero se desplaza entre las sombras en una pesada y blindada carroza.